jueves, 25 de diciembre de 2014

LA FABULA DE FEDRO

El lobo flaco encontró a un perro de casa rica, gordo, orondo, bien cuidado. Se ocupaba de cuidar la casa del patrón. Esto le aseguraba comida en abundancia, albergue seguro y bienestar. El lobo pensó que cuidar cercos a cambio de tanta satisfacción era demasiado tentador. Fueron caminando y el lobo vio una señal rara en el cogote del perro. “¿Y eso?”. El perro feliz explica que no es nada, apenas la marca de una cadena. “¿Cómo?”, se asombra el lobo. “¿Quiere decir que el precio de lo que disfruta es la cadena?”. “Si, pero por unas horas. De noche me dejan suelto para que vigile”.

El lobo se volvió al monte, con todas las acechanzas y las hambrunas.


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