domingo, 14 de junio de 2015

¿Paciencia? Es lo normal en la venta de una franquicia

Cuando un franquiciado compra una franquicia, su vida tiene un antes y un después. Es una decisión trascendental en su vida. No es una "compra" más. Es un hecho que deviene un cambio de rumbo dentro de su historia.

Por eso, la decisión nunca es fácil. Y por eso, desde que se toma contacto por primera vez con el franquiciante, suelen pasar varios meses antes que se concrete una venta.

El potencial franquiciado se va a hacer aserorar por contadores, abogados, mujer, familia, primos y amigos. La mayor parte de estos actores le van a decir que no se meta en problemas, que la situación está dura, que este es un país de mierda, que la gastronomía es un negocio"esclavo" (en todo caso, ¿cuál no lo es?), que este año hay elecciones y que no se sabe cuánto va a valer el dólar a fin de año...

Hace falta una gran presencia de espíritu para poder analizar fríamente lo que le dicen (descontamos que con buenas intenciones) sus amigos, muchas veces perdedores y fracasados. 

Y es correcto esperar. Como dije al principio, al tratarse de cambiar la vida y empezar una nueva, no está mal tomarse un tiempo de reflexión y analizar todo lo que se pueda.

Sin embargo, el verdadero franquiciado, el entrepreneur que quiere desarrollar una marca en un territorio aprovechando el camino recorrido por otro durante un cierto tiempo, va al final a guiarse por su olfato y su intuición.

No hay planilla de Excel que no muestre un resultado muy bueno. No hay planilla de Excel que resista los "castigos" que le ponen contadores que no salieron nunca de un escritorio pero que se sienten con derecho a opinar sobre un negocio. No hay abogado que al ser consultado no elabore una larga lista de cosas horribles que le van a pasar al franquiciado ni bien abra su negocio. 

Al final, solo cuenta uno con la almohada en la soledad de la noche. Y eso merece un tiempo. Paciencia...


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