martes, 28 de julio de 2015

El franquiciante no debe ser "muy creativo"

El tema de la creatividad del lado del Franchisor es complicado. 

Ocurre que el Franchisor es un entrepreneur, y por lo tanto, es creativo por naturaleza. La creatividad está en su ADN. Pero al decidir expandirse por franchising, más creatividad es menos negocios. 

La metodología del franchising supone un férreo sistema, con férreos controles y disciplinados métodos de medición de resultados. Por lo tanto, si empezamos a agregar productos, o incrementamos las variantes de productos existentes, o cambiamos las formas de comercialización establecidas, o generamos alternativas de pricing que confunden tanto a clientes como a empleados de la franquicia, al franquiciado y hasta al mismo Franchisor, en vez de creatividad agregamos problemas.

El módulo de franquicia debe tener un diseño cuidadoso, inteligente y fácilmente controlable. Los productos que en él se venden deben ser claros, precisos, concretos y sin ningún lugar a dudas o variantes confusas. Esto se aplica también a la estrategia de pricing y a los métodos de pago que utilizarán los clientes. 

He escuchado a muchos burlarse de McDonald's porque "si le querés cambiar la hamburguesa no te lo permiten". Pocos saben que ese cambio que no puede hacerse responde a una clara estrategia de negocios que le permitió al aparentemente "duro" sistema de la empresa, crecer hasta ser la cadena de restaurantes más grande del mundo.

Por lo tanto, el Franchisor debe morderse la lengua y aplicar la creatividad a otros de sus muchos negocios, y respetar la disciplina que implica ofrecer un producto uniforme y uniformemente controlable en toda su cadena de franquicias. Después de todo, un cliente que va a sus locales, sabe perfectamente que tipo de producto, trato, precio y sistema de pago va a encontrar. Si no, se va a otro lugar y todo sigue bien.




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