lunes, 20 de julio de 2015

Miedos, angustias, fantasías y premios del potencial franquiciado

El franquiciado es un tipo muy especial de entrepreneur. Es el entrepreneur que toma los riesgos más acotados posibles. En realidad, todos los entrepreneurs toman riesgos acotados. No existe tal mito del imaginario popular que dice que el entrepreneur se tira a la pileta y si hay agua mejor. Todos los entrepreneurs son lo suficientemente inteligentes como para mover los peones antes de que puedan perder una pieza valiosa, hablando en términos ajedrecísticos.

Pero el potencial franquiciado es el que minimiza la ecuación de riesgo, ya que va a aprovechar la experiencia en el negocio de muchos otros para convertirse en su propio jefe.

Pero como es obvio, antes de tomar la decisión de comprar una franquicia, un montón de dudas, demonios y fantasías le dan vuelta por la cabeza. Voy a poder pagar los sueldos? Voy a poder pagar el alquiler? Va a seguir mi esposa/o y mis hijos teniendo el mismo estándar de vida que tienen con mi sueldo corporativo? Cómo puedo saber que el concepto de franquicia que compro va a funcionar bien en mi territorio, sólo porque en otro territorio funcionó bien? No es mejor que me quede adonde estoy y le deje a otros más arriesgados el lugar que podría tener yo? Mejor malo conocido que bueno por conocer? Voy a poder seguir pagando la medicina prepaga? Sirvo yo para ser independiente o debo seguir trabajando para otros? Después de todo,mis jefes no son tan malos...

Cuando a alguien le dan vueltas estas ideas por la mente, el diagnóstico es esa loca enfermedad llamada entrepreneurship, y si no cumple con el mandato de independizarse, entonces el precio será su alma...

Por el contrario, al lanzarse, el entrepreneur encuentra que tiene el doble o el triple de energías para llevar a cabo su emprendimiento. Ni el mismo sabía que era tan fuerte y creativo cuando estaba trabajando para alguna corporación en la que era poco más que un número o un engranaje de la máquina de picar carne. La fuerza potencial que cada uno de nosotros tiene solo aparece si hace falta, y ese es el caso del entrepreneur. Los premios que tienen los franquiciados exitosos son extraordinarios, y el riesgo que enfrentaron es muy pequeño. Cuando abren su segunda y su tercer franquicia, pasan a ser empresarios de envergadura, y recuerdan vagamente las angustias del primer salto.

No hay nada que se disfrute más que una gran autoestima por los logros alcanzados.

Y si no, qué le vamos a contar a nuestros nietos?






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