jueves, 29 de septiembre de 2016

4 tipos de entrepreneurs: no todos pueden comprar o vender una franquicia

La mayoría de las empresas del mundo son PYMEs, fundadas y dirigidas por entrepreneurs. Todos sabemos, además, que los fundadores de empresas suelen caracterizarse por cierto grado de omnipotencia y autosuficiencia, cualidades ampliamente descriptas en mi libro Pasión Entrepreneur. Lo que tiende a ser una gran característica diferenciadora de las PYMEs es su objetivo de crecimiento. 

¡La mayoría de las empresas PYMEs no quieren crecer!

En efecto, la mayoría de las empresas no quieren abandonar el ídilico mundo de lo pequeño. Por supuesto, existen entrepreneurs más flexibles que aceptan el trabajo en equipo, con socios de todo tipo y hay unos pocos que además quieren crecer hasta convertirse en corporaciones. 

Cruzando estas variables podemos clasificar cuatro tipos de entrepreneurs. Los nombres fueron sugeridos por James Botkin y Jana Matthews en su libro Winning combinations y están desarrollados en mi libro Clínica Empresaria. 






El castor corresponde a la categoría más difundida de entrepreneurs del planeta. Un sinnúmero de profesionales independientes, comerciantes, dueños de fábricas, vendedores de servicios, dueños de bares, restaurantes, heladerías, peluqueros, maquilladoras, representantes comerciales, la lista es larga. El castor quiere hacer todas las cosas de su negocio y delega muy pocas cosas en algunos colaboradores que no tienen ni el más mínimo poder de decisión. Esto es así porque "nadie sabe hacerlo mejor que él".  Mira más su negocio que el entorno, no le interesan los temas estratégicos de mediano y largo plazo, y no tiene ningún interés en complicarse con el crecimiento. Cuando termina él, termina su negocio.

Como ocurre en la naturaleza, el castor trabaja metódica y sostenidamente durante el verano para construir su guarida y mantenerla con provisiones. Y en el invierno duerme. Todos los años hace lo mismo. Su negocio no es muy excitante pero logra mantenerse en funcionamiento por su obstinación y capacidad de trabajo. El castor no acepta socios ni ningún tipo de alianza. Jamás compraría una franquicia porque "nadie puede enseñarle absolutamente nada".  Un castor me dijo una vez "el franquiciado es un empresario frustrado"(?!).

El Oso, por su parte, sueña con construir un imperio. Quiere ser el monarca de un territorio extenso, probablemente el mundo, y lo va a defender devorándose a cualquiera que intente invadirlo. Quiere ocuparse de todos los detalles de su negocio, esforzándose por crecer sin un plan muy estructurado, ya que es terriblemente impulsivo y agresivo. Su crecimiento es relativamente rápido ya que su estrategia suele ser la compra de empresas para "no depender de nadie". El oso tiene como información genética comer todo lo que pueda y expandir y proteger sus enormes territorios, por lo que suele olvidarse de todos los otros detalles que componen su vida. Jamás toleraría la herramienta del franchising para crecer porque no quiere a nadie en su negocio opinando o no haciendo lo que el dictamina por decreto. Para el oso, la única posibilidad de crecer es con negocios propios. No va a entrar nunca en una sociedad que no pueda controlar totalmente.

El mono, hace solo lo que sabe hacer bien. Es el animal más inteligente del reino animal, vive su vida divirtiéndose y jugando con sus amigos. Su negocio es una consecuencia de observar inteligentemente su entorno, que es lo que más lo preocupa, porque no quiere perderse nada de lo que está pasando. Curioso innato. Sin embargo, el mono nunca abandona su habitat natural. No le interesa salir de su territorio, por el contrario, quiere quedarse en él para desarrollarlo y divertirse aun más. Dirigir una empresa muy grande y muy expandida le haría perder su estilo de vida divertido e inquieto, y no le permitiría hacer lo que quiera y cuando quiera. Su característica principal es el trabajo en equipo. Sus colaboradores tienen un gran poder de decisión y están enfocados a cumplir los objetivos de operación y crecimiento moderado, dentro de los límites del territorio. 

EL MONO ES EL TÍPICO FRANQUICIADO.

Es común el arquetipo del empresario de una ciudad relativamente pequeña que es dueño de un bar, un restaurant, una heladería, una estación de servicio, una concesionaria de autos y una tintorería. El mono crea empleo a través del armado de un pool de franquicias y negocios propios, y es un factor muy importante de la economía local.

El Canguro, en cambio, también está muy preocupado por las cosas que pasan en el entorno, pero quiere ir mucho más allá del territorio en el que vive. Quiere crecer, y lo más rápidamente posible. No tiene problema en considerar todas las herramientas que le proporcionen para ese crecimiento. Trabaja en red y con múltiples alianzas, creciendo a pasos agigantados, porque su objetivo es llegar a formar una empresa global.

EL CANGURO ES EL TÍPICO FRANQUICIANTE.

El canguro va a crecer vendiendo franquicias por todos lados porque entiende mejor que nadie la relación tiempo/capital/territorio que proporciona el franchising. 

De más está decir que no hay ni el más mínimo juicio de valor en este artículo. Todo el mundo tiene derecho a decidir no crecer o no aliarse con nadie. Lo importante es saber reconocer los arquetipos para negociar desde una posición cómoda y armoniosa.




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