lunes, 23 de enero de 2017

¿Estas preparado para arrancar como dueño de un negocio?




Es el típico momento en el que nos planteamos los objetivos a alcanzar en el nuevo año. Si sos un entrepreneur que está considerando manejar su negocio propio, es un buen momento para que consideres la compra de una franquicia. Seguro que te entran dudas y miedos. Pero acordate que hay dos tipos de miedos, el que te paraliza y el que te alerta, y este último te hace desarrollar anticuerpos para que justamente pierdas el primer tipo de miedo.

La opción es tuya.

Una persona me consultó hace poco por la compra de una franquicia y compartió conmigo sus miedos y dudas. Tenía el dinero, tenía un local en vista con buena ubicación, y sentía que tenía "que hacer algo" porque se aburría en la casa luego de su desvinculación laboral. Su principal temor, según él, era invertir mal la plata que tenía. ¿Qué pasa si no entra nadie a comprar a mi negocio?


En realidad este tipo de razonamiento me hace abandonar de entrada la posibilidad de trabajar en la venta de una franquicia. No tener el "instinto asesino" que hace falta, especialmente en los momentos iniciales del lanzamiento de un nuevo negocio, es para mi una muestra inequívoca de que la persona no va a ser exitosa manejando una franquicia. Sin embargo, ahondando un poco más, descubrí que la verdadera fuente de sus temores era el "miedo al fracaso" frente a su grupo social. Como alternativa a la compra de una franquicia, esta persona estaba evaluando la posibilidad de lanzar un negocio propio, sin marca y sin soporte, y su razonamiento era que si fracasaba, iba a ser menos traumático que si fracasaba con una marca conocida. (?!)

Uno nunca termina de aprender...


Como yo trabajo con pocas marcas, y mi relación con mis clientes es familiar, yo estoy comprometido conmigo mismo y con mis clientes a presentar únicamente a candidatos de primera línea con intenciones de comprar una franquicia de primera línea. Un error en este sentido se hace muy evidente en el cortísimo plazo.


En realidad no presenté a esta persona, aunque me ayudó mucho a reflexionar. Creo que tiene razón. El mundo será menos cruel con un entrepreneur que lanza su negocio y tiene que cerrarlo que con un franquiciado que tiene que cerrar su franquicia de marca de primera línea. En este último caso la lectura será "no estaba a la altura"

Sin embargo, lo que no está evaluando este potencial franquiciado son los beneficios de comprar una franquicia de primera marca. La relación simbiótica que se establece entre franquiciado y franquiciante genera un "campo de fuerza" que hace que los riesgos de fracasar con la franquicia se minimicen a niveles casi nulos. 

No digo que no hay riesgos de fracaso, pero son despreciables en el caso de una franquicia. No así con el lanzamiento de un negocio sin marca. A no ser que haya inventado la pólvora, o tenga un nuevo emprendimiento de internet que se perfila como millonario, o haya desarrollado un concepto tan innovador y tenga una mentalidad de tal magnitud que pueda pensarse en un éxito de proporciones de largo plazo (que no es el caso que nos ocupa), el lanzamiento de un negocio propio en la actualidad no tiene un horizonte muy grande considerando el ruido actual que hay en la blogósfera y las dificultades de hacerse oír en el medio de tanta cháchara por medios y redes sociales. Entonces, el negocio será el de un "cuentapropista" y no el de un entrepreneur. Hay un abismo entre ambos conceptos, aunque ambos son independientes y manejan su propio negocio.


Este potencial candidato se acercó a la franquicia porque está disconforme con su rutina actual, sea cual fuera. De una forma u otra, lo que está en juego es su felicidad, y entonces, si no hace algo, va a terminar en alguna enfermedad. Y va a preguntarse eternamente ¿qué hubiera pasado si hubiera comprado tal franquicia? 

Eligiendo la franquicia adecuada, el lugar adecuado, poniendo la introspección innata que tiene un entrepreneur, planificando correctamente y trabajando con "garra" y con pasión, el resultado no puede ser otra cosa que el éxito. Y de esta manera va a estar sentando un precedente y un ejemplo para su familia, hijos, amigos, comunidad y núcleo social, que tanto le interesa, cosa que no va a poder hacer manteniendo el actual status quo.


Si querés abandonar tu rutina actual, sea porque estás a disgusto en el empleo que tenés, sea que no estás disfrutando de la vida, hay varias formas de enfrentar los miedos, las angustias y las dudas del negocio propio. La mejor de todas las formas es la compra de una franquicia. Solamente pensá en los beneficios que te brinda el hecho de tener al inventor de la marca y del concepto ayudándote todos los días para que no fracases.


Elegí una franquicia que te guste, investigá las posibilidades de la marca en tu territorio, planificá con algún consultor los pasos a seguir para hacer un buen negocio con la compra de la franquicia. Después trabajá con el franquiciante en todos los pasos previos y requerimientos legales, contables y estratégicos que te hacen falta para ser un franquiciado de primera línea. Pensá en conjunto con el franquiciante cuando es el mejor momento para abrir tu negocio. 

Y andá para adelante con el miedo que te alerta, ¡no con el miedo que te paraliza!

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